Muchas discusiones familiares no se encienden por lo que se dice, sino por cómo, cuándo y desde qué estado emocional se intenta conversar. La buena comunicación no es un truco de oratoria ni un talento reservado a unos cuantos; es la consecuencia de preparar el terreno antes de abrir la boca. Igual que nadie siembraSigue leyendo «El terreno para el diálogo se debe preparar»
